sábado, 2 de julio de 2011

Cálculo emocional


Tomar decisiones por mero cálculo monetario es una estrategia bastante pobre, teniendo en cuenta que no cualquier dinero compra felicidad.
Por ejemplo: un feriante me da mal el cambio, 50 pesos de más. Por cálculo monetario, debería quedarme con los 50 pesos.
Propongo en cambio el cálculo emocional: los 50 no me van a hacer muy feliz. OK, me puedo comprar cinco alfajores. Pero me voy a sentir mal de haberme aprovechado del tipo. Si pongo en una balanza, la paz mental de ser coherente con la idea de persona que quiero ser... por $50 es una ganga.