sábado, 21 de agosto de 2010

El error positivo


Cuando cometía un error (apretar Ctrl+V en vez de Ctrl+C, o tirarme cocacola en la ropa), era común que me castigara a mí mismo con insultos tipo "qué idiota!" (-1 felicidad).
Me di cuenta que es mejor:
1. Aceptar el error, en vez de "qué idiota!" decir "OK." (neutral)
2. Arreglarlo.
3. Felicitarme por lo bien que lo arreglé: "Bien loco!" (+1 felicidad)
Entonces, el error en vez de darme -1 de felicidad como antes, me da +1! :D

Especialistas


Los occidentales inventamos a los psicólogos, que son especialistas en estudiar y mejorar la mente de los demás.
Los orientales inventaron a los meditadores, que son especialistas en estudiar y mejorar la mente de uno mismo.
Gracias a Dios y al Buda, los dos son compatibles.

viernes, 16 de julio de 2010

The fool on the hill


Todos creen que es un idiota, pero a él no le importa y es feliz igual; por eso no es ningún idiota.

miércoles, 14 de julio de 2010

Bicicletas

Un maestro y su discípulo salieron a andar en bicicleta. El discípulo iba detrás del maestro, siguiéndolo en cada movimiento. En un momento, el maestro cruzó una calle con la luz verde. El discípulo, imitándolo, cruzó también. Pero no se dio cuenta que el semáforo ya estaba en roja, y se lo llevó puesto el 182.

(Nos acaban de informar que el discípulo no sufrió lesiones graves y se está recuperando)

martes, 8 de junio de 2010

Spoiler




La vida es como Lost: nos creíamos que lo importante eran los misterios, pero de lo que se trataba en realidad era de las relaciones entre los personajes.

viernes, 23 de abril de 2010

Azotea

Claudia abrió los ojos y se dio cuenta que estaba en el borde de la azotea del edificio más alto del centro, a centímetros de caer a su muerte segura. No tenía idea de cómo había llegado hasta allí. Sabía que debía alejarse de tan peligrosa posición, pero algo la detenía. Los autos que veía pasar decenas de metros debajo de sus pies le causaban un efecto hipnótico; era una vista más poderosa que su instinto de supervivencia.
Pasó un minuto y seguía estática, con la mirada fija en la distante avenida. Empezó a surgir en su mente la idea de saltar. "¿Por qué no?" se preguntó. Lo empezó a pensar, pero pronto desistió: estaba cansada de pensar. Era hora de decidir. Y la decisión no se hizo esperar; se lanzó con todas sus fuerzas hacia adelante, y empezó a disfrutar como la gravedad la llevaba suavemente hacia su destrucción.
Cuando estaba a pocos metros del suelo, despertó.
Había sido un sueño, el más vívido que podía recordar.
Abrió los ojos, y se dio cuenta que, en la realidad, estaba en el borde de la azotea del edificio más alto del centro, a milímetros de caer a su muerte segura.
Miró hacia abajo, y vio los mismos autos que en su sueño. Sintió el mismo efecto hipnótico que había sentido momentos atrás, y empezó a tener los mismos pensamientos sobre saltar. "¿Por qué no?" se preguntó."Quizás valga la pena pensarlo" se dijo, y lo pensó.
Luego de varios minutos, Claudia dejó finalmente de mirar hacia abajo.
Se alejó con cuidado del borde, y caminó tranquilamente hacia la escalera, con una sonrisa en su rostro.