viernes, 25 de enero de 2013

De gurús y mini-gurús

Las personas se acercan a una religión para (por lo menos) tres cosas:
1) vincularse con otras personas que piensan parecido,
2) tener momentos de elevación colectiva y
3) tener un líder espiritual, un gurú. Alguien que les de consejos sobre como ser más felices o cómo resolver problemas puntuales de su vida.
A veces estos consejos son lecturas de un libro sagrado -es decir, transmisiones del pensamiento de gurús antiguos- y otras veces son consejos personalizados de este gurú actual con base en las escrituras sagradas.

Sin embargo, no todos los gurús están en una religión; tu gurú puede ser tu padre, una amiga, una jefa, un psicólogo, una escritora o un músico. Son personas que están "iluminadas" en algún aspecto de la vida. Por ejemplo, un escritor puede escribir un libro con consejos sobre cómo llevarse mejor con los demás: estos consejos pueden ser muy acertados para algunas personas, y cambiarles la vida; pero totalmente obvios y obsoletos para otras. Y ese escritor puede no estar nada iluminado en otros aspectos, por ejemplo, puede sufrir de adicción a una sustancia y no saber como superarla.

Muchas personas que son felices, o "exitosas" -personas que en un día típico están alegres por mucho más tiempo que el que están tristes- sienten que tienen que compartir la sabiduría que los hizo llegar a ese estado.
Como son felices son altruistas, y quieren compartir lo que tienen con los demás. Así se convierten en gurús o mini-gurús: pueden lograr desde hacer más feliz a una persona querida o dos, a crear una religión que perdure miles de años con cientos de millones de seguidores.

Es difícil encontrar un "gurú perfecto", alguien que pueda darnos el consejo perfecto para cualquier problema y que siempre esté ahí cuando lo necesitamos. A veces las religiones disfrazan a sus gurús, que en la realidad probablemente fueron imperfectos (no iluminados en todos los temas), de gurús perfectos, o sea de personas que no pueden estar equivocadas en nada. Los hacen sagrados. Y cuanto más antiguos son es más fácil hacerlos sagrados ya que el tiempo va borrando sus historias verdaderas. Sumémosle a esto que es totalmente debatible qué es estar iluminado en un tema o no.

Conclusión: No hay un gurú perfecto, pero de todos los gurús (y su variedad mini) se puede aprender algo valioso - y todo el mundo puede ser un gurú en algo.

No hay comentarios: